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Por Miguel Guerrero
Es un hecho evidente que la presión humana y ambiental —especialmente la primera- ha llevado a una situación de pérdida del registro artístico en unas ocasiones y de amenaza severa en otras. En este sentido, es preciso afinar las metodologías de documentación y almacenamiento de una información que, a pesar de estar protegida por la legislación, corre el peligro de perderse en un plazo relativamente breve (L´Art, 1998). Es evidente que debe hacerse lo necesario para que los yacimientos con arte consigan permanecer inalterados. La mayor parte del registro arqueológico es recuperado de su ubicación inicial y transportado para su estudio y conservación a un Museo. Por el contrario, el arte debe permanecer en el lugar en el que fue realizado, creando unas condiciones especiales para su análisis y mantenimiento. Su "traslado" a un museo se realizará a través de la documentación que se obtenga de él, consistente en fichas, calcos, dibujos o fotografías.
Pero la fotografía digital, además de ampliar este abanico de posibilidades, supone un gran avance, ya que nos permite ir más allá del tradicional examen visual de los propios originales o de las fotografías convencionales, por muy sofisticadas y perfeccionadas que éstas sean. Como señala Vicent (1994), las imágenes digitales no son ya meros análogos visuales de una imagen real, sino matrices de datos que responden a las propiedades físicas de la superficie que es objeto de la observación, y que son susceptibles de análisis cuantitativos. Esto nos permitirá reconocer los distintos códigos digitales de los pigmentos empleados en un panel respecto a los que ofrece el soporte, y realizar, por ejemplo, calcos electrónicos de gran fiabilidad. Asimismo, se podrán discernir los distintos tonos de pintura empleados en una misma figura, o se revelará la existencia de diversas fases en la decoración de una misma superficie. Además, al ser enormemente sensible a la información exterior, puede captar detalles de los que apenas quedan rastros detectables visualmente, lo que tiene grandes implicaciones en el campo de la recuperación de información y de la valoración sobre el nivel de conservación de los distintos yacimientos (Vicent et alii, 1996).
El hecho de dedicarme a la pintura del arte rupestre me ha llevado a visitar un número considerable de abrigos con pinturas, estudiar gran cantidad de documentación, y dedicarle mucho tiempo a la experimentación de pigmentos y detalles relativos a la realización de las pinturas. Las obras que he realizado se han hecho a partir de calcos, fotografías de publicaciones, fotografías digitales obtenidas en internet, diapositivas, etc. Las que mejores resultados me han proporcionado han sido las diapositivas estereoscópicas que he realizado, ya que me han permitido visualizar las pinturas de una forma más real. Aaunque ésta es para mí la forma más cómoda de pintar, como se dice en el artículo de Lothar Bergmann, la fotografía estereoscópica es perecedera. Por lo tanto el registro que siempre debería existir, tanto en el arte rupestre como en la arqueología en general, es la fotografía estereoscópica digital.
Aunque ya se han hecho levantamientos fotogramétricos a algunos conjuntos levantinos en la zona de Murcia por San Nicolás del Toro (Esther López e Inés Domingo), y que ha sido reconocido por la UNESCO como el procedimiento ideal, parece que hoy en día no hay unificación en la utilización de este tipo de registro, posiblemente por su elevado coste. ¿Pero por qué no se utiliza siempre una par de fotografías?. Tal vez sea porque no es importante para la investigación, o porque es más anecdótico que trascendente. La utilización de un par de fotográfías estereoscópicas digitales no supone ningún esfuerzo económico ni logístico, y por lo tanto debería de utilizarse por sistema en la arqueología, ya sea por doble cámara, como por cámara única con guía. Este tipo de registro podría ser útil en un fururo, ya sea a corto o largo plazo, y como se ha dicho, no supone esfuerzo. En vez de hacer una única fotografía digital, se deberían hacer dos... por sistema.
La historia de las investigaciónes en general está llena de de anécdotas donde las cosas evidentes e intrascendentes han revelado grandes descubrimientos. Todo investigador sabe que nada es excluyente. Cualquier pista, resquicio, etc, puede aportar cosas importantes. Como bien dice mi buen amigo Paco Pavía, las cosas evidentes e intrascendentes siempre son lo primero que nos quitamos de encima en una investigación, intentando ver más allá, nadie repara en ello porque precisamente es evidente. Lo evidente e intrascendente en la actualidad puede ser trascendental en el futuro. Es decir, si se hace lo que siempre se ha hecho, nunca se hará lo que nunca se ha hecho, ¿evidente verdad?. Si aceptamos el arte rupestre levantino como del período neolítico, ¿por qué a nungún cazador postpaleolítico se le ocurrió pintar en un abrigo una escena de ganadería, agricultura, cuenco con detalles, o cualquier otra escena de vida cotidiana? Porque no era importante ni trascendente para su religión, sociedad, cultura, etc; o porque incurría en un sacrtilegio; o cualquier otro motivo. La cuestión es que no se hizo porque siempre se hizo lo mismo a pesar de haber transcurrido varios milenios. Si a alguno de ellos se le hubiera ocurrido hacer tal cosa (cosa muy improbable, como el que se tome en serio este artículo) nos hubiera hecho un gran favor. Ahora no se estaría discutiendo la cronología del arte levantino.
En un futuro, con potentes programas informáticos y tecnología inimaginable, se podría hacer una restitución tridimensional, sobre un soporte tridimensional, de abrigos que pudieran haberse perdido -ya sea por fuegos, canteras, embalses.... inervención antrópica en general-. Esperemos que las generaciones futuras no se lamenten de que en los primeros tiempos de (lo que yo llamo a estos primeros años del siglo XXI) la era internet, no se hayan registrado fotografías por medio del sistema estereoscópico digital.
Algo que hoy en día podría ser posible y que se me ocurrió como alternativa a la restitución del arte rupestre, que lamentablemente para la realización de mis obras es inviable, es lo siguiente:
1º- Se toma una o varias fotografías con documentación topográfica del lugar exacto de donde han sido tomadas.
2º- Se realiza el molde del soporte natural de un panel con pinturas, siempre y cuando esto sea hoy en día viable, o se realiza por medio de la tecnología láser. Desconozco si en la realización de un molde, existen materiales que no sean agresivos para las pinturas.
3º- En el molde obtenido, y que ha sido previamente tratado con productos para que se pueda plasmar una fotografía, se proyecta ésta desde el lugar exacto documentado quedando plasmada gracias a los productos químicos del soporte. El resultado es una restitución exacta y sin ningún tipo de distorsiones. Siempre quedarán algunos pequeños detalles y casos especiales para resolver, como de qué forma proyectar y dejar plasmados los colores exactos, etc.
Todo esto me ha llevado a la conclusión de que la fotografía digital estereoscópica es, sin lugar a dudas, la mejor opción complementaria de documentación y almacenamiento de la información del arte rupestre. Esto podría permitir en el futuro restituir de forma tridimensional un abrigo con arte rupestre.
BIBLIOGRAFÍA:
---EL ARTE RUPESTRE EN LA ARQUEOLOGIA ARGENTINA
Pasado, presente y futuro
María Isabel Hernández Llosas
---La calibración computarizada a color en las fotografías de arte rupestre.
Robert G. Bednarik
---Nuevas tendencias en el estudio del Arte Prehistórico*
Teresa Chapa Brunet. Departamento de Prehistoria Universidad Complutense de Madrid.
RUPESTREWEB
Värttinä (En finés signfica huso) es un grupo de música folk finlandesa formado por Sari y Mari Kaasinen en la ciudad de Rääkkylä a principios de 1983. Desde ese momento la banda ha sufrido muchos cambios. Värttinä saltó a la fama en 1990 con su disco Oi Dai.
Actualmente el grupo está formado por tres voces femeninas y seis instrumentos acústicos. Las vocalistas cantan en el dialecto finés de Karelia. Las mujeres cantan con voces poderosas, canción que es a veces bastante aguda pero siempre fuerte e impresionante. “El estilo vocal se basa en la llamada voz blanca, una técnica especial tradicional originaria de los pastores, que siempre gritaban al máximo de sus posibilidades.
La canción Matalii ja mustii del disco Seleniko se ha convertido en un gran éxito al aparecer en el popular programa infantil Arthur que se retransmite en Estados Unidos.
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